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¿Sabías que licenciar una marca puede ser muy buen negocio?

El caso de la marca Distroller es un claro ejemplo de licenciamiento exitoso de marca, derivado de un correcto registro de propiedad industrial.

Hemos hablado en entradas previas de nuestro blog de temas relacionados con la Propiedad Intelectual, que en México se divide en Propiedad Industrial y Derechos de Autor.

Si te interesa saber más sobre este tema de una forma sencilla y esquemática, descarga aquí la INFOGRAFÍA DE PROPIEDAD INTELECTUAL, en la que encontrarás una guía rápida para registrar una marca ante el IMPI.

Y hablando de marcas, hoy hablaremos de una parte muy interesante del tema, que es lo relacionado con las licencias.

Según datos de PROMARCA, en México el consumo anual per cápita de productos bajo licencia es de 29 dólares; en mercados como Estados Unidos y Canadá, dicho consumo representa 300 dólares per cápita al año. Por ello, estas regiones, comprendidas en el TLCAN representan un gran mercado y una gran oportunidad para los personajes y marcas mexicanas.

Y así tenemos casos como el de Distroller, cuya historia inició cuando la diseñadora mexicana Amparo Serrano empezó en 1999 a pintar platos de cerámica que gustaron tanto que pronto le hicieron  pedidos para eventos especiales y, en poco tiempo, su actividad se convirtió en un verdadero negocio. En 2004 se estableció la primera tienda de las treinta que existen actualmente en nuestro país.

Así fue como un concepto puramente artesanal escaló hasta convertirse en una marca famosa y en un emporio comercial que ya traspasó fronteras y se internacionalizó.

Debido al crecimiento inesperado,  la empresa empezó a otorgar licencias para el uso de la marca,  no solamente como una estrategia de crecimiento, sino también para mitigar la creciente piratería de sus personajes en productos que aparecieron en muchos mercados ambulantes y en tiendas de pseudo competidores.

Las licencias de marca suponen una interesante opción frente a dos escenarios comerciales:

– Cuando te interesa comercializar un producto o servicio cuya marca pertenece a otro.

–  Cuando ya eres propietario de una marca registrada ante el IMPI y deseas ampliar el mercado y expandir tu negocio.

Una de las consultas habituales que se nos plantean como asesores jurídicos especialistas en propiedad industrial es cómo y cuándo deben o pueden licenciarse las marcas registradas.

Lo cierto es que las licencias de marca resultan muy útiles para los creadores o inventores, ya que les permiten expandirse a diversos mercados y elegir el tipo de empresas que ofrecerán los productos originales a gran escala, con la calidad y precio estipulados en los contratos para evitar el engaño al consumidor y detener en lo posible la proliferación de productos pirata.

El caso de la marca Distroller es un claro ejemplo de licenciamiento exitoso de marca, derivado de un correcto registro de propiedad industrial.

El modelo es: dan autorización a terceros (a cambio de una compensación económica en forma de regalías)  para usar sus imágenes y personajes en distintos productos, mismos que estos pueden comercializar, distribuir y producir en el mercado asignado. Dicha licencia se materializa mediante un acuerdo entre las partes donde el titular de la marca toma el papel de licenciante y la otra parte de licenciatario. Un acuerdo de licencia puede/debe además oficializarse inscribiéndose en la oficina donde se haya realizado el registro de la marca objeto de licencia, que en el caso de México es el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

Y así, la marca Distroller, con su infinidad de personajes, además de la “Virgencita Plis”, que es la más famosa, cuenta con muchos socios comerciales (alrededor de 80) en México y otros países como Perú, Chile, Argentina, Brasil, Centroamérica y, próximamente, España, con una línea de más de 2,500 productos, desde joyería, accesorios escolares y ropa hasta galletas y artículos de cuidado personal.

En el supuesto en el que Amparo Serrano no hubiera registrado la marca Distroller desde el principio, habría sido desastroso para la diseñadora (considerada en 2016 en el ranking de “Mujeres Poderosas de México”), ya que no hubiera podido licenciar su marca ni tener el control de los productos, además de que le resultaría aún más difícil luchar contra la piratería.

Este ejemplo nos sirve para enfatizar la importancia del registro de marca, no solamente como protección, sino también como una inversión  para lo que pueda venir en el futuro, como la posibilidad de otorgar licencias o franquicias.

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